martes, 7 de noviembre de 2017

LA JOYA DE SOCOBIO

LA COLEGIATA DE SANTA CRUZ DE CASTAÑEDA

HOY, 7 DE NOVIEMBRE SE CUMPLE EL ANIVERSARIO DESDE QUE FUERA DECLARADA EN 1930, MONUMENTO NACIONAL


En la comarca de los Valles Pasiegos (Cantabria), la comprendida geográficamente entre los valles del río Pas y sus afluentes tuvo una gran importancia la repoblación llevada a cabo por la fundación en la zona de los monasterios. Uno de los más importantes, la hoy, Colegiata de Santa Cruz de Castañeda. Por este municipio por donde pasa el río Pisueña se articularon en pequeños grupos y en torno a los caminos tradicionales y al monasterio los primeros pobladores seculares que garantizaban la capacidad demográfica y económica a la abadía que se estima pudo ser levantada hacia el siglo IX.

El edificio románico debió levantarse con el beneplácito real en tiempos de Alfonso VI y a expensas, muy probablemente, de quien fuera conde de Castañeda en la segunda mitad del siglo XI, Munio González de Lara. En origen era de planta de cruz latina, con tres ábsides, una robusta linterna y la torre de dos cuerpos adosada al muro de una de las naves del crucero. En el siglo XIII se le añade la nave lateral, y ya en el XVII una capilla perpendicular a ella. Más tarde y en el siglo XVIII se destruye la nave derecha del crucero y su ábside, para ser sustituida por una capilla neoclásica y la sacristía. (Datos recogidos del panel informativo a pie de monumento)

Por información adicional y del recorrido por el exterior, descubro que el lugar de la colegiata es Socobio, perteneciente al municipio de Castañeda.
Por su valor artístico e histórico fue declarada Monumento Nacional el 7 de noviembre de 1930 y dedicada a Santa María de Tiermes. Del primitivo monasterio solo se conserva la iglesia y su aspecto se ha ido alterando por añadidos y reformas. La torre de dos cuerpos, destaca por su altura; el cimborrio, por su volumen y estilos varios, incluido el mozárabe; los capiteles apenas conservan sus  decoraciones; la bella portada principal, esta jalonada de flores y plantas que sugieren una espera para ser recolocadas y la lluvia, la deseada lluvia dando al conjunto un brillo típico y benefactor. Escudriñado el monumento, la vista se presta, se recrea y se relaja en un radio más amplio, el que ofrecen los verdes de la tierra y la actividad más cercana. Leo que el hábitat humano de estos valles es especial y único; que les llamarían pasiegos y que su economía estaba basada en la ganadería trashumante; que en primavera y verano vivían en los valles en cabañas y cuando se había hecho la recolección de alimento para el ganado, bajaban a las aldeas para pasar el invierno.
Gratuita belleza la de estos planos, no por las fotografías en sí mismas, sino por las geometrías, la tierra, la historia y el conocimiento que me quise llevar.












domingo, 5 de noviembre de 2017

YUGO O MELENA PARA LA CAMPANA

Cabezal, contrapeso, truja, culata o melena son nombres que por esta España nuestra se atribuyen al yugo, una de las partes inseparable y más importantes de una campana. La melena o yugo tiene como misión fundamental actuar como eje de giro de la campana y equilibrar el conjunto. El sonido se difunde y amplia en función de los yugos. 



Concebimos las campanas como piezas de bronce para un monumento o lugar y pocas veces caemos en la cuenta de que al metal le ha de asistir un soporte fuerte, adecuado y seguro que le permita todos sus movimientos y sonoridad. Dentro de las campanas de perfil occidental, golpeadas con badajo en un punto del interior, están las españolas. Tradicionalmente se hacían de madera porque los antiguos constructores conocían bien lo que mejor le iba a la acústica de la caja de los campanarios. Desde la segunda mitad del siglo XX se extiende la moda de sustituir estos yugos por otros de hierro y por criterios puramente estéticos o funcionales. Por fortuna, cada vez son más las voces que se alzan y los cambios positivos para volver a la tradición. Hay más sensibilidad en cuanto a la percepción y puesta en marcha de programas acordes a este patrimonio histórico y cultural tantas veces olvidado y eclipsado por los mismos monumentos donde se ubican. 




Los maestros campaneros distinguidos ofrecen calidad bajo la premisa de un respeto estricto al Patrimonio y a los elementos históricos y originales de las campanas que pasan por sus talleres. Un yugo de madera, unas fijaciones metálicas, unos cojinetes de bronce... serán mantenidos, mientras se encuentren en los límites de seguridad requeridos para el uso de la campana y si han de ser sustituidos, éstos deberán mantener las condiciones que determinan la sonoridad: la relación de contrapeso, el tamaño del badajo y la ubicación en cierto lugar de la torre.
Me siento afortunada por haberme dejado cautivar por estos instrumentos idiófonos a los que fotografío e intento poner un argumento justificado y equilibrado. No tengo poder ni tampoco medios para actuar sobre ellos pero voy sobrada de emociones y no estoy sola. En esta aventura de encuentros con los elementos que tañen y los cuerpos que las contienen gozo de compañías y personas que desde la generosidad y el silencio me animan y envían fondos para mis archivos. Quién sabe si este modesto recuento campanero pueda servir para engrasar alguna nueva expectativa. De momento voy a lo mío y traigo este muestrario de obras de artesanía donde la madera y el metal otorgan a la campana la mejor compañía.

YUGOS ANDALUCES

En 2005 se procedía a restaurar en la catedral de Málaga sus doce campanas dispuestas a la manera andaluza. Las melenas a las que no se aplicó la restauración quedaron expuestas al aire libre para su contemplación a modo de pequeños monumentos. Fotografías: Julio de Julia. 





YUGOS CÁNTABROS

En el Museo de Campanas de Meruelo está la historia de los activos maestros campaneros y artesanos de Cantabria. Los yugos de las campanas en exposición son los originales.




YUGOS CASTELLANOS

Antonio Machado, nacido en Sevilla pero identificado sentimentalmente con Castilla, escribía en la poesía,  A un olmo seco el siguiente texto:

 "Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carretera..."





 MELENAS DE LAS CAMPANAS  DE LAS CATEDRALES DE CASTILLA Y LEÓN

Los importantes conjuntos de las piezas campaniles de las catedrales de la región castellano-leonesa tienen características muy específicas. Este patrimonio siendo de gran belleza y riqueza  no gozan de la estrategia decidida y valiente de conservación y restauración que se da en otras regiones y a otros elementos del Patrimonio Mueble Artístico. A finales del siglo XX y desde el Área de Antropología de la Universidad de Valladolid se impulsó un proyecto de estudio y catalogación muy interesante que quedó plasmado en un libro editado por la Junta de Castilla y León en 2002 de título: Las Campanas de las Catedrales de Castilla y León donde se identifican una a una las campanas atendiendo a su localidad, edificio, emplazamiento, nombre, autor, año de de fundición, inscripciones, decoración, medida y peso, toques, estado y un último apartado para observaciones donde entre otros datos, se refiere a las melenas. El resumen queda así: 

Catedral de Astorga.- 11 campanas con melena de madera
Catedral de Ávila.- 11 con melena de hierro. 1 de madera. 1 mixta de madera/hierro
Catedral de El Burgo de Osma.- 7 de madera. 2 de hierro. 2 sin melena. 3 sin clasificar.
Catedral de Burgos.- 15 con melena de hierro.
Catedral de Ciudad Rodrigo.- 7 de madera. 3 de hierro. 3 sin definir.
Catedral de León.- 9 de madera. 6 de hierro.
Catedral de Palencia.- 3 de madera. 8 de hierro.
Catedral de salamanca.- 10 de madera.1 de hierro. 1 sin melena.
Catedral de Segovia.- 10 con melena de hierro.
Catedral de Soria.- 3 con melena de madera. 4 de hierro.
Catedral de Valladolid.- 4 con melena de madera. 6 de hierro.
Catedral de Zamora.- 4 de madera. 5 de hierro y 2 sin melena.

Hay motivos para la esperanza de las buenas prácticas que hoy se siguen sobre este patrimonio sonoro. Los entendidos, expertos y profesionales del medio defienden que cuando se actúa sobre un monumento se han de dar tras condiciones necesarias: que se conserven las campanas y las instalaciones originales; que los mecanismos automáticos instalados reproduzcan los toques tradicionales y que estos mecanismos ni impidan los toques manuales.











martes, 31 de octubre de 2017

DEL LUGAR FÉRTIL DE LA SANTA ESPINA

En su origen se llamó San Pedro de la Espina por las dos reliquias principales que allí se veneran; más tarde pasa a llamarse, Santa María de San Pedro de la Espina por la costumbre cisterciense de que la Santísima Virgen presidiera sus casas y que por razones de uso, adopta con el tiempo el nombre actual de Santa María de la Espina. Fue declarado B.I.C. en 1931.


El monasterio se encuentra en el municipio de Castromonte, provincia de Valladolid y está considerado uno de los más antiguos y renombrados de Castilla y León. Fundado a principios del siglo XII por Doña Sancha de Castilla en lo que era uno de sus palacios de recreo y destinado a ser ocupado por la Orden del Cister. San Nirvano llevó a cabo la obra de fábrica por encargo de su hermano, San Bernardo, y conforme a los planos de la célebre Abadía de Claraval. Las escrituras de la fundación llevan fecha de 20 de enero de 1147 por lo que este año ha cumplido su 870 aniversario. Los monjes lo poblaron hasta que fueron obligados a abandonarlo durante la Desamortización. Vinieron luego otras etapas difíciles para su subsistencia hasta que en 1886, la marquesa Doña Susana de Montes y Bayón funda una Escuela Pública y Asilo para pobres que pone a cargo de los Hermanos de la Salle.
En 1954 nace la Escuela de Capataces Agrícolas. En 1975 se introduce la Formación Profesional Agraria y en la actualidad, es un centro público dependiente de la Junta de Castilla y León especializado en Ciclos Formativos de la Rama Agraria y Alimentaria.

Un Rincón de Castilla es un libro delicioso de leer, monografía de Antolín Gutiérrez Cuñado -Reseña histórica del Real Monasterio de Santa María de la Espina, y descripción de la fundación "Escuelas Primaria y de Agricultura con Asilo de Huérfanos- al que el autor puso "FIN, en León, festividad de la Anunciación de la Santísima Virgen, 1912". Obra histórico-literaria donde el autor describe el lugar en estos términos:

  "Oculto entre empinados cerros y abruptas laderas, en medio de agrestes montes, se levanta severo y majestuoso el Monasterio de la Santa Espina, a legua y media de Villagarcía... 
   Al salir del monte por el lado de Tordehumos, después de haber atravesado por un camino incómodo, lleno de piedras y a trechos borrado, con la vista cansada sin ver ningún horizonte, andando siempre por entre continuos encinares y robledales, trocóse de repente la decoración, apareciendo como de sorpresa el grave Monasterio en el fondo de la confluencia de dos valles.
   Iluminaba el paisaje la luz de un sol estival. Las airosas torres gemelas renacientes, que tienen algo de la esbeltez gótica; la cerca de piedra con almenada crestería y anchos cubos por ramas de hiedra tapizados, que da al monasterio aspecto de aparente fortaleza... la apiñada arboleda del soto... los altos fresnos y la copudas acacias; las aguas del estanque que reverberan la luz del sol, como un inmenso espejo... el arroyo bullidos... todo ello en medio de un ambiente embalsamado... y todo en tan proporcionado conjunto, tanto más agradable cuanto menos esperado en aquellas monótonas soledades, que la visión de aquel encantado lugar antojábasenos un verdadero oasis en medio de las áridas llanuras castellanas..."

LA SANTA ESPINA DESDE EL EXTERIOR

Construido entre los siglos XII al XVI y de estilo románico-gótico, la iglesia es una de las piezas claves de este monasterio. Sobre el lugar de la primitiva iglesia fue construida la que hoy conocemos. Comenzó a edificarse en 1546. Un gran cimborrio en el crucero, ventanales de vidrios de colores, dos torres gemelas y dependencias en varios estilos. El arte religioso y el latir de la nobleza castellana se entremezclan por sus bellas y soberbias estancias. La gran muralla exterior que rodea todo el recinto fue construida en 1550. La puerta monumental que da acceso a los jardines se hizo en 1574 al igual que la hospedería y a su lado estuvo la portería, llamada en los documentos Torre de los Montaneros; aquí permanece un monolito que recuerda el encuentro de Felipe II con Don Juan de Austria "Jeromín" el 28 de septiembre de 1559.
En 1731, un incendio devastó la biblioteca y otras dependencias de gran valor histórico y artístico. Tras este desastre se levantaron los dos claustros y la fachada del templo.










LA SANTA ESPINA DESDE EL INTERIOR

De las primeras obras del conjunto monástico del siglo XII quedan la sacristía, una capilla rectangular y la espectacular sala capitular, sin duda, de los recintos más hermosos y valorados.
En el siglo XIV se levanta en la iglesia la capilla funeraria de los Vega (gótico flamígero) donde reposan los restos de los fundadores y de los años cincuenta data la capilla de San Rafael donde está enterrado Rafael Cabestany, fundador de la Escuela de Capataces. La capilla mayor con linterna ochavada, es renacentista. Tiene dos claustros: el de la hospedería y el reglar ambos del siglo XVII. El siglo XIX fue especialmente cruel con el monasterio de la Santa Espina. La invasión francesa se llevó muchos tesoros artísticos. Durante la guerra civil se destinó a campo de concentración y desaparecen los grandes relieves renacentistas en alabastro del retablo original, obras del palentino Francisco de Giralte; fueron localizados en París y adquiridos por el Estado a mediados del siglo XX y se encuentran hoy en el Museo Marés de Barcelona.










LA CAPILLA DE LA RELIQUIA

Uno de los motivos del Real Monasterio de la Santa Espina es la reliquia que le da nombre contenida en un hermoso relicario y que según la creencia, perteneció a la corona que llevó Cristo en su pasión. Antolín dedica todo un capítulo en su libro a describir su composición, estudios realizados, tradición, milagros y devoción muy celebrada en toda Castilla. La opinión común con más visos de certeza que describe es que la espina aquí venerada corresponde a la planta originaria de Siria, zizyphus spina Christi en castellano, azufaifo. La magnífica pieza artística del relicario se custodia en la capilla del siglo XVII diseñada por Francisco de Praves.








jueves, 19 de octubre de 2017

ASCENSO A TORRE MARTE

Entre las comarcas naturales del Cerrato y Tierra de Campos de la provincia de Palencia, el municipio más extenso en superficie corresponde al municipio de Astudillo. De terrenos eminentemente llanos, surgen pequeñas pendientes que ofrecen riqueza natural y frondosa vegetación. El lugar de Torre Marte se divisa con facilidad en una pequeña colina y hacia allí puse rumbo y un ánimo entre pacífico y romántico, pelín alegre porque he divisado campanas.

 
Fue en 1147 cuando El rey Alfonso VII "El Emperador" concede en 1147 fueros a la villa donde quedaron comprendidos, dentro del Alfoz de Astudillo, varios Concejos entre los que se incluía Torre. De la población se conoce su existencia desde mediados del siglo XI y quedó despoblada en el año 1647; su iglesia dedicada por entonces a Santa María se agrega a las parroquias de Astudillo y empieza a ser conocida como Ermita del Santísimo Cristo de Torre Marte que custodiaba esta imágen. Construida al parecer a finales del siglo XII o principios del XIII, su fisonomía actual es fruto de importantes y sucesivas reformas. La casa del ermitaño se levantó en el s. XVIII a los pies del templo y en 1752, Torre Marte era despoblado del Real Patrimonio y pertenecía a la jurisdicción ordinaria de la villa de Astudillo. De los terrenos sacaban provecho la villa de Astudillo y la de Santoyo que compartían comunidad de pastos y aguas.
La hoy ermita, presenta una planta de dos naves y en su interior se conservan restos románicos, obras interesantes de imaginería, un púlpito gótico-mudéjar y varios lucillos sepulcrales. Al exterior, destaca la cabecera gótica con la cubierta descansando sobre pilares de piedra, la portada renacentista y la torre espadaña. El entorno y su privilegiada situación permiten disfrutar de una panorámica paisajística excepcional.
El Cristo de Torre Marte congrega cada año a numerosos habitantes de la comarca en celebraciones tradiciones religiosas y sociales de gran arraigo.