lunes, 6 de abril de 2020

EL LARGO SUEÑO DE AQUELLAS MÁQUINAS...

El paisaje fuerte y potente de aquellas maquinas en funcionamiento y en tiempos, protagonistas en los procesos productivos de los campos castellanos traen a mi memoria a tantos dignos agricultores y sus familias que me pareció oportuno abrir esta ventana para rendirles homenaje.


En el entorno rural y eminentemente agrícola, la tecnificación de las tareas agrarias ha variado mucho en las últimas décadas en cuanto a la aplicación de sistemas productivos, maquinaria y serie de técnicas empleadas en función de encontrar los máximos beneficios para la agricultura, el medio ambiente y el agricultor. La rotación de cultivos, el uso racional de fertilizantes, la mínima erosión de la tierra, no contaminar las aguas superficiales y subterráneas, son las líneas a seguir según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO).


En el marco de una España básicamente rural, con un 50% de la población activa agraria hasta bien entrado el siglo XX, la cosa era bien distinta. El sostenimiento de esta actividad productiva se orientaba primordialmente al autoabastecimiento y en un segundo plano al comercio. Exigía la aportación de todos los miembros de la unidad familiar, hombres, mujeres, niños y ancianos tenían un papel en el complejo sistema de reparto de las labores directas o complementarias.


La maquinaria, simple pero revolucionaria era la aliada imprescindible de los que vivían de la agricultura en una época más natural, pero también más difícil y exigente. Era patrimonio susceptible de valoración en dinero tanto por el coste de compra y mantenimiento como por el beneficio, fruto y provecho que reportaba a sus dueños y descendientes.


Por nuestros pueblos encontramos muchas de aquellas máquinas abandonadas a su suerte en las haciendas, piezas de metal  aparcadas por fuera de uso, en el depósito de la chatarra o en desechos que en el mejor de los casos puede llegar a convertirse en adorno, en pieza de exposición o en espera de pasar a ser reconvertidas en materia prima para otros usos.


El arado fue la evolución del pico y de la azada. En su origen, arrastrado por personas y más tarde por animales domesticados se componía básicamente de tres elementos: el dental, pieza central y oblicua con referencia al suelo provista de una reja de hierro que hincaba en la tierra para removerla; el timón, pieza frontal que unida al tiro mediante un yugo transmitía la tracción, y la esteva, pieza de madera en la parte posterior que permitía girar el arado, ejercer presión en el terreno y faenar en ida y vuelta, en redondo o en contorno.

 

De reja y vertedera convencional o reversible, de báscula, de cincel o de desfonde, de disco o de rastra... eran los más requeridos por sus prestaciones. Del primitivo arado hasta la llegada del tractor en 1905, se sucedieron muchos modelos que ya figuran en el inventario de máquinas del tiempo.












lunes, 23 de marzo de 2020

TEJER RELACIONES CON ARTE PALENTINO

Por carácter personal el hombre es un ser de encuentro, de vida en y para la comunidad. También cuando desarrolla y dispensa sus posibilidades y habilidades artísticas, cuando parte de su legado creativo pasa a ser patrimonio del común, patrimonio que ensambla, en este caso a los palentinos. Hubo una exposición, "ÚLTIMAS", por la que la Diputación Provincial de Palencia daba a conocer el aprecio de la institución por las manifestaciones culturales de autores de la tierra y mostraba en exposición las nuevas adquisiciones para la pinacoteca provincial. De temática y calidad dispar, las obras hacen patente la impresión y admiración de sus autores por lugares y elementos palentinos inconfundibles. Tener estas piezas, conservarlas en las mejores condiciones y poder mostrarlas implica, al mismo tiempo que una inversión es un reconocimiento de carácter social, una mirada sobre Palencia tan sugestiva como bella.

De la colección, varios son los cuadros que me trasladan a lugares conocidos y fotografiados del natural por lo que aprecio aún más la imagen a pinceladas. En imágenes, la obra artística y mis fotografías. Autores: Asterio Mañanós, Julio de Val, José María Paniagua, Santiago Font, Jesús Meneses, José María Manzano. 




AMPUDIA







BECERRIL DE CAMPOS







FUENTES DE NAVA







PALENCIA







PALENCIA







PALENCIA







MONTAÑA PALENTINA






















miércoles, 4 de marzo de 2020

EL PEINE DEL CANTÁBRICO


La capital de Guipúzcoa, San Sebastián, cabecera de una zona donde son numerosas las entidades de población que se suceden ocupando el último tramo de la costa guipuzcoana hasta la frontera francesa. Donostia/San Sebastián queda delimitada en la costa por el litoral que va desde el monte Igueldo al cabo Higuer. Encerrada entre murallas hasta el siglo XIX, al convertirse en la capital de Guipúzcoa comienza su expansión siguiendo un plan de correcto urbanismo, monumentalidad y elegancia que dieron a la ciudad la armonía y belleza extraordinarias de que goza. También, difícilmente se puede sorprender al mar Cantábrico en toda su inusitada violencia como sucede con las mareas vivas que azotan la costa donostiarra. Impone y sobrecoge en este litoral español el asunto del viento a lomo de las olas cuando desata su furia, su brutal choque y estampido al reventar, el sordo bramar del mar... 

Lo sabe bien "El Peine del Viento XV" conocido conjunto de esculturas contemporáneas de Eduardo Chillida instalado en 1977 en las rocas, a los pies del monte Igueldo. Sobre diseño del arquitecto Luis Peña Ganchegui, la obra se compone de tres piezas de acero de diez toneladas cada una aferradas a distintas rocas, que reciben y resisten los embates del oleaje ofreciendo un bello y bien pensado espectáculo. La última vez que estuve allí era un día benévolo, plácido, de mar calmoso y lento en sus forma y potencial. El viento era aire...






He leído en las noticias que está previsto para este 2020 llevar a cabo un ambicioso y necesario Proyecto de Rehabilitación Integral del Peine del Viento. Proteger la perspectiva visual del conjunto, mejorar la accesibilidad, estabilizar las partes más erosionadas por el mar, aumentar la seguridad para el visitante... Medidas encaminadas a poner en valor un entorno natural y un bien que cuenta con un amplio reconocimiento social y artístico.