Situado sobre una pequeña meseta, la localidad de Valle de Cerrato fue villa romana desde el siglo XI. Las bodegas ocupan hoy lo que fue su perímetro amurallado desde donde se dominaba la amplia vega. Se considera, que por su geografía se asentaron un buen número de ermitas de origen mozárabe y rupestre como las dedicadas a Santiago, San Pedro, San Pablo o San Martín. Hoy, la ermita del Santo Cristo de las Aguas (que según la creencia popular cambia de color cuando amenazan lluvias) en pleno casco urbano y la de Nuestra Señora del Valle o de los Pastores, en un descampado a un par de kilómetros del pueblo, son las que atraen cuidados y devociones. Como monumento importante Valle presume del templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, reedificado en el siglo XVIII sobre otro románico del siglo XIII (con la advocación de Santa María) y del que se conservan buenos vestigios como la portada de cinco archivoltas.
