miércoles, 22 de julio de 2020

"DE OTRAS PEORES HEMOS SALIDO"




Exposición fotográfica de historia social y humana vivida por abuelos, padres e hijos del siglo XX. Las fotografías se acompañan de texto por lo que no necesitan más presentación. 

Desgranar recuerdos ya superados y reflexionar puede ayudar en estos momentos que vivimos sobrecogidos por una pandemia mundial que tan duramente nos está golpeando.

En imágenes, una selección de la muestra formada por 32 fotografías. 








 







jueves, 16 de julio de 2020

VILLALUENGA DE LA VEGA Y ALEDAÑOS

EN LA ZONA MEDIA DE LA PROVINCIA DE PALENCIA, entre la meseta y la montaña se encuentran las comarcas naturales tradicionales de la Vega, la Valdavia, el Boedo y la Ojeda.

En la Vega, Villaluenga es un municipio de menos de mil vecinos empadronados, población  que sigue el esquema tipo de lo que se ha dado en llamar "La España vaciada" por los procesos migratorios, alta tasa de envejecimiento y baja tasa de natalidad.

Asimismo forman parte del Ayuntamiento de Villaluenga las poblaciones de Barrios, Santa Olaja y Quintanadiez, todos ellos con el anexo "de la Vega", relativo a la virgen de Saldaña.

Zona de amplia disponibilidad en recursos naturales, agrícolas, ganaderos, fluviales, forestales, cinéticos... que deberían estar más y mejor desarrollados y aprovechados. 

Del patrimonio histórico artístico: 

VILLALUENGA

Yacimiento arqueológico de Santa Marina. Iglesia parroquial de San Martín de Tours.







BARRIOS DE LA VEGA

Yacimientos de La Ermita y San Juan. Iglesia de San Pedro





SANTA OLAJA DE LA VEGA

Yacimiento de la Iglesia vieja. Parroquia dedicada a Santa Eulalia de Mérida







viernes, 22 de mayo de 2020

800 AÑOS DE RANGO Y BELLEZA

EL GÓTICO MÁS BRILLANTE EN LA CATEDRAL DE BURGOS


Las catedrales son imponentes y maravillosas obras de arte que, además de exponente de la religiosidad del pueblo o ciudad donde se edificaron, son testigos fundamentales de la evolución social, cultural y artística a la vez que una magnífica fuente de información a través de los siglos de la arquitectura, la escultura, la pintura, las artes decorativas, los ritos, las ceremonias religiosas y las clases sociales. 


Las catedrales más esplendorosas y conocidas de España pertenecen al brillante periodo gótico al que se define como un compendio de armonía y belleza a cuenta de los maestros canteros, constructores y artesanos, bien organizados y poseedores de antiguos y muy efectivos secretos. La Catedral de Burgos, por ejemplo, es una de las más bellas, famosas y completas del gótico español. Nombrada, Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María, fue declarada Monumento Nacional en 1885 y Patrimonio de la Humanidad en 1984. Es la única catedral española que tiene esta distinción de la Unesco de forma independiente; asimismo está considerada el templo católico de mayor rango de Castilla y León. 


Su historia se remonta a los tiempos de Alfonso VI, quien donó una serie de palacios para construir la catedral románica. En el Medievo, la diócesis de Burgos no solo gozaba del favor de los reyes, sino que además tenía el privilegio de depender directamente de Roma que propició que en 1221 dieran comienzo las obras para sustituir la primitiva catedral y que duraron hasta el siglo XVI. El proyecto de la elegante catedral de Burgos por dimensiones ocupa el tercer puesto entre las nacionales siendo la primera construida al estilo francés. De planta de cruz latina, mide 84 m de largo por 59 m de ancho.


Del interior destacan como elementos más notables: el altar mayor, el coro, la llamada escalera dorada y la sacristia. De sus capillas: la de Santa Tecla, la de la Presentación, la de San Juan Bautista, la del Santísimo Cristo y la del Condestable. Del coro, el sepulcro del Cid Campeador.

Del exterior destacan tres grandes volúmenes: las torres al pie del templo, el cimborrio en el crucero y la capilla del Condestable en la cabecera. La portada principal es la Puerta Real a la que siguen en importancia, la Puerta del Sarmental, la Puerta de la Coronería o de los Apóstoles y la Puerta de la Pellejería. En ellas y en la Galería de los Reyes de la fachada principal se concentran los principales grupos escultóricos de calidad y labrado muy preciso.


Las famosas torres de la Catedral de Burgos impresionan por su altura y artificio. Constan de cuatro cuerpos de piedra sobre el inferior rematando el último en piramidal de ocho caras. Caladas de parte a parte y coronadas con agujas, las torres alojan en su interior los quince bronces del conjunto de campanas. Algunas, piezas excepcionales por su antigüedad y calidad.



En la torre Sur se encuentran las nombradas: "Nuestra Señora y San Esteban" (1816) "Santa María" (1790), "San Mamerto" (1844), Esquilón (1961), "Santa Bárbara" (1737), "San Pedro" (1963), "La Asunción" (1950) y "Cristo" (1927). 
En la torre Norte: "San José" (1785), "La campana Madre" (1591), "Mauricia", "Concepción" (1856), una Romana, "Jesús, María y José" (1743) y "El Papamoscas" (1950)

Este monumento va a cumplir ocho siglos más histórico y brillante que nunca. Del 20 de julio de 2020 al 7 de noviembre de 2021, vivirá el año jubilar con motivo del octavo centenario de la colocación de la primera piedra (20 de julio de 1221). 

Galería fotográfica desde el exterior.

















lunes, 6 de abril de 2020

EL LARGO SUEÑO DE AQUELLAS MÁQUINAS...

El paisaje fuerte y potente de aquellas maquinas en funcionamiento y en tiempos, protagonistas en los procesos productivos de los campos castellanos traen a mi memoria a tantos dignos agricultores y sus familias que me pareció oportuno abrir esta ventana para rendirles homenaje.


En el entorno rural y eminentemente agrícola, la tecnificación de las tareas agrarias ha variado mucho en las últimas décadas en cuanto a la aplicación de sistemas productivos, maquinaria y serie de técnicas empleadas en función de encontrar los máximos beneficios para la agricultura, el medio ambiente y el agricultor. La rotación de cultivos, el uso racional de fertilizantes, la mínima erosión de la tierra, no contaminar las aguas superficiales y subterráneas, son las líneas a seguir según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO).


En el marco de una España básicamente rural, con un 50% de la población activa agraria hasta bien entrado el siglo XX, la cosa era bien distinta. El sostenimiento de esta actividad productiva se orientaba primordialmente al autoabastecimiento y en un segundo plano al comercio. Exigía la aportación de todos los miembros de la unidad familiar, hombres, mujeres, niños y ancianos tenían un papel en el complejo sistema de reparto de las labores directas o complementarias.


La maquinaria, simple pero revolucionaria era la aliada imprescindible de los que vivían de la agricultura en una época más natural, pero también más difícil y exigente. Era patrimonio susceptible de valoración en dinero tanto por el coste de compra y mantenimiento como por el beneficio, fruto y provecho que reportaba a sus dueños y descendientes.


Por nuestros pueblos encontramos muchas de aquellas máquinas abandonadas a su suerte en las haciendas, piezas de metal  aparcadas por fuera de uso, en el depósito de la chatarra o en desechos que en el mejor de los casos puede llegar a convertirse en adorno, en pieza de exposición o en espera de pasar a ser reconvertidas en materia prima para otros usos.


El arado fue la evolución del pico y de la azada. En su origen, arrastrado por personas y más tarde por animales domesticados se componía básicamente de tres elementos: el dental, pieza central y oblicua con referencia al suelo provista de una reja de hierro que hincaba en la tierra para removerla; el timón, pieza frontal que unida al tiro mediante un yugo transmitía la tracción, y la esteva, pieza de madera en la parte posterior que permitía girar el arado, ejercer presión en el terreno y faenar en ida y vuelta, en redondo o en contorno.

 

De reja y vertedera convencional o reversible, de báscula, de cincel o de desfonde, de disco o de rastra... eran los más requeridos por sus prestaciones. Del primitivo arado hasta la llegada del tractor en 1905, se sucedieron muchos modelos que ya figuran en el inventario de máquinas del tiempo.